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Respiración imperceptible para momentos intensos.

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

7 de 100 | Respiración imperceptible para momentos intensos.

Qué inteligente aquel consejo de abuela que decía: “Antes de responder, respirá varias veces”. Creo que si incluyera cómo respirar, sería simplemente perfecto.

Imaginemos una situación de esas que exigen todo de nosotros. Esos momentos en los que apelamos a todos nuestros recursos para no dar una respuesta maleducada… ¡o para no salir corriendo!

Cuando más lo necesita, en el preciso momento antes de que la bomba explote, quien aplica el Método DeRose a su vida sabe que cuenta con un arsenal de técnicas disponibles para auxiliarlo.

En este caso, el propio nombre de la técnica ya hace mención a su forma: respiración imperceptible.  Inspirar y exhalar tan lentamente que no se note que lo estamos haciendo. Pero, ¿esto es posible? ¡Por supuesto! Basta con entrenar un poco, durante algunos minutos cada día a lo largo de varias semanas, y seremos capaces de utilizar esta técnica no sólo como parte de la práctica, sino también como parte de nuestra vida cotidiana.

La primera reacción interna a esta manera particular de respirar se da en el plano emocional: más dueños de nosotros mismos, podemos cultivar las buenas relaciones humanas proporcionando la respuesta exacta, que no incomoda a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Es factible que de la mano de esta técnica se haga visible la solución más efectiva para un problema (que, casualmente, suele ser la menos impregnada de emocionalidad).

Como siempre: no creas. Practicá. Las posibilidades son infinitas y están ahí, esperando para que las descubras.

Soplo rápido para ganar energía en instantes

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

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6 de 100 |  Soplo rápido para ganar energía en instantes

Puede pasar en cualquier momento del día. En serio, en cualquier momento. De repente sentimos una disminución del nivel de energía necesario para lo que estamos haciendo. Si estamos estudiando, no nos podemos concentrar tanto como queremos. En medio de una actividad intensa, que demanda más del cuerpo, sentimos que este ya no responde como antes. Los  ejemplos abundan. Digamos que no es nada raro: aun los que incorporamos a nuestra vida hábitos relacionados con la alta performance, podemos sentir que de vez en cuando las baterías flaquean un poco.

Como en el Método DeRose trabajamos con las herramientas adecuadas para elevar el rendimiento en cada situación, apliquemos la que mejor se adapta; en este caso, una técnica del área de los respiratorios: el soplo rápido.

¿Y en qué consiste este ejercicio, novedoso pero antiquísimo? Básicamente, en respirar de una manera específica para aumentar el oxígeno disponible en el organismo, lo que se conoce corrientemente como hiperoxigenación.

Si llega más oxígeno al cerebro, vamos a poder pensar más rápido, resolver problemas con más foco, aumentar la concentración. Y si ese mismo oxígeno es derivado hacia los tejidos musculares, estos tendrán una cuota extra de fuerza y vitalidad.

Pero… axioma número uno de nuestro Método: ¡no creas! Probá vos mismo. La técnica es simple. Sentado en una posición confortable (las mejores son con las piernas cruzadas y la espalda bien erguida) activá la respiración acelerándola, inspirando y exhalando por la nariz, con fuerza y ruido. El sonido es característico: el aire roza con fuerza las fosas nasales, tanto al entrar como al salir. Hacé esta respiración durante un minuto y pará, respirando normalmente. Luego, un minuto más, y otro sin acelerar. Si te sentís mareado, detenete y respirá en forma natural.

Al principio, con dos o tres repeticiones ya podrás sentir la vitalidad extra y aprovecharla. Con más experiencia, sumá algunos ciclos más. Por supuesto, como esta técnica no es totalmente discreta, sólo ejecutala cuando sientas que es posible sin incomodar a nadie.

Luego de algunos minutos, volvé a producir, crear, estudiar o entrenar con toda tu energía disponible. La garantía de fábrica de esta técnica es de más de 5000 años: ¡funciona!

Por la mañana, contracciones abdominales

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

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3 de 100 | Por la mañana, contracciones abdominales

Es natural que prestemos poca atención a lo que hacemos apenas nos levantamos. Sin embargo, con un mínimo de atención podemos descubrir que, generalmente, es una rutina repetitiva. Mientras las neuronas se desperezan, solemos hacer exactamente todo de la misma forma, día tras día. Modificar esto conscientemente puede ser una buena idea. ¿El objetivo? Hacer espacio para incorporar algunos hábitos saludables.

Nunca me convenció pensar en “empezar el día con el pie derecho”. De hecho, no creo que haya días más o menos buenos que otros. A mí me parece que uno va creando su realidad a medida que ésta se va presentando. ¿Qué quiero decir con esto? Que si tu mañana no empezó de la mejor manera posible, está en tus manos transformar lo que queda de la jornada en una experiencia sin par.

Entonces, acá va un hábito bien simple para incluir en tu secuencia mañanera: apenas te despertás, hacé algunas series de contracciones abdominales, para estimular el funcionamiento de los órganos de la cavidad abdominal y favorecer la circulación en todo el cuerpo.

Es sencillo: de pie, con los pies separados la misma distancia que hay entre los hombros, flexioná levemente las rodillas y apoyá tus manos sobre los muslos. La espalda va a quedar un poco curvada. Completá esa curvatura bajando levemente el mentón. Exhalá y contraé con fuerza la pared abdominal (como si quisieras que tu ombligo se acerque a la espalda). Mantené esta contracción algunos segundos, sin inspirar, comprimiendo los órganos internos.

Cuando necesites inspirar, hacelo. Exhalá en seguida e iniciá un ciclo, ahora en forma dinámica. Contraé la pared abdominal con fuerza y soltá la musculatura (no hay que hacer fuerza con el abdomen hacia afuera, sino solamente dejar que se aflojen los músculos). Vamos a sumar ritmo: contraé y soltá, contraé y soltá… así, varias veces, hasta que sea necesario inspirar de nuevo.

Lo más importante es la profundidad de las contracciones; después, la velocidad. La idea es hacer esto muchas veces mientras permanecés con los pulmones vacíos, y repetirlo varias veces, siempre con la respiración coordinada.

Para superarnos, sumemos dos desafíos:

  1. contá la cantidad de contracciones que conseguiste en el ciclo inicial, y en todos los que le siguen tratá de superar ese monto (por ejemplo, empezaste con 50 contracciones, después, 55, 60 y así sucesivamente).
  2. fijá una meta total de contracciones y hacé todos los ciclos que sean necesarios para alcanzarla. ¡Sin pereza! Ese objetivo puede empezar con una cifra pequeña –digamos, 500 contracciones– e ir avanzando hasta 1500 o 2000 por día.

¿Vamos a empezar el día con todo? Después de este ejercicio intenso, estaremos listos para concretar cada cosa que nos propongamos.

Caminando, ritmá tu respiración

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

2 de 100 | Caminando, ritmá tu respiración

Juntemos dos hábitos saludables: caminar y respirar conscientemente. Cuando aprendés las técnicas de nuestra filosofía práctica, descubrís cómo colocar más atención en tu cuerpo, tus movimientos y tu respiración. Eso contribuye a que todo lo que hacés sea más efectivo. Es uno de los recursos a través de los cuales el Método DeRose genera alto rendimiento.

La respiración ritmada consiste en definir a voluntad el tiempo que se dedica a cada fase del ciclo respiratorio. Habitualmente exploramos sólo dos fases: inspiración y exhalación. Nuestra metodología propone incorporar dos períodos más: permanencia con pulmones llenos y con pulmones vacíos.

Durante los próximos segundos, contá lentamente de uno a diez, midiendo cuánto dura un ciclo de tu respiración si no intervenís voluntariamente sobre él. Ese tiempo puede prolongase mucho cuando hay un entrenamiento específico sobre la capacidad pulmonar. En la sala de práctica, en general los respiratorios se practican en una posición sentada, neutra, con la espalda derecha. ¿Podremos llevarlos fuera de ella?

Te invito al siguiente experimento: cuando estés caminando, contá el tiempo de la inspiración en pasos. Digamos, cuatro pasos para llenar los pulmones. Permanecé durante cuatro pasos con los pulmones llenos, exhalá en cuatro más y, por útimo, cuatro pasos sin aire para cerrar el ciclo y dar lugar al próximo. Así vas a incorporar el ritmo cuadrado, bien simple y sin extensas retenciones.

Mantené la caminata a una buena velocidad y concentrate en la respiración. Vas a llegar antes a donde sea que vayas, con una deliciosa sensación de oxigenación cerebral y vitalidad extra.

Para considerar: en entrenamientos de footing, atletismo o para carreras específicas, es mejor seguir el ritmo respiratorio más adecuado para esa actividad, que indique el entrenador a cargo.

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