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Un segundo por día

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

13 de 100 | Un segundo por día

Comience permaneciendo sólo un segundo el primer día, dos segundos el segundo día, tres segundos el tercero, cuatro el cuarto y así sucesivamente. De esa forma, cuando complete un año, estará permaneciendo cerca de 365 segundos.

Esta última norma se basa en el adagio que nos enseña un principio muy simple. Si levantamos todos los días un becerro, dentro de algún tiempo estaremos logrando levantar un toro (pues el becerro va creciendo gradualmente y, con él, nuestra fuerza se va adaptando a su aumento de peso).

No obstante, tal procedimiento sólo funciona y sólo es seguro si el practicante es disciplinado y sistemático, no fallando ni un día. En caso de que tenga que interrumpir uno o más días, debe retroceder en su permanencia el número de segundos equivalente aproximadamente al de días durante los cuales no practicó.

Esta regla puede ser aplicada juntamente con la de permanencia para iniciantes 1 desde el conteo inicial hasta el de unos 60 segundos aproximadamente. Y puede ser acoplada a la regla de permanencia para veteranos a partir de ese límite.

Claro que se debe privilegiar el sentido común y, como siempre, jamás cometer exageraciones. Puede estacionarse por algunas semanas o hasta meses sin agregar otro segundo en determinada técnica más difícil y, entretanto, seguir ampliando la permanencia en otros más fáciles.

De cualquier manera, la regla de un segundo por día constituye, por sí sola, un dispositivo de seguridad que en cierta medida refrena el ímpetu de progresar a los saltos. Convengamos en que agregar apenas un segundo por día es bastante metabolizable para una persona que esté bien de salud, en el caso de la mayor parte de la técnicas corporales. No es con espasmos de dedicación como se conseguirá una buena performance, sino con regularidad, disciplina y lucidez.

Administrá tus emociones a la hora de rendir más

Aprender a superar la dispersión causada por las emociones para poder aumentar nuestra capacidad de enfocarnos y conquistar nuestros objetivos, es una de las formas en las que el Método DeRose consigue mejorar los resultados de un deportista de alto rendimiento, de un empresario o hasta de un estudiante.

“El arquero y las emociones” cuenta la historia de un viejo Maestro en el arte de la arquería y sus enseñanzas a la hora de rendir más en su disciplina.

El dominio de la técnica al lanzar la flecha y dar en el blanco en condiciones ideales no revela que te estés superando como ser humano, es apenas una pequeña parte de tus capacidades.

El Maestro pidió a un discípulo que mostrara sus progresos lanzando una flecha a un blanco. El discípulo disparó con gran puntería la flecha, que impactó en el centro del blanco. Rápidamente lanzó otra, que se insertó en la anterior abriéndola por la mitad.

Con una sonrisa de burla y superioridad, se dirigió al Maestro, le preguntó qué le parecía y lo desafió a que lo hiciera mejor.

El Maestro no se inmutó; le pidió que lo acompañara.

Lee la historia completa en el blog de Edgardo Caramella

Meditación para empezar el día

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

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4 de 100 | Meditación para empezar el día

Suena la alarma… la postergás. Suena de nuevo… otra vez “cinco minutos más”. Así, cuando llega el momento de levantarte, el tiempo ya es escaso y te embarga una incómoda sensación de falta de disciplina.

Para crear un círculo virtuoso en el cual el inicio del día potencie todo lo demás, te propongo empezarlo con Método, con una técnica que aumenta tu productividad, tu sentido de organización y tu concentración, además de estimular la intuición.

Al contrario de lo que se cree popularmente, meditar no es pensar en algo sino parar de pensar. Por lo menos, a eso nos conduce la técnica conocida con ese nombre. Y si bien se describe en tres palabras, alcanzar este estado expandido de la conciencia requiere constancia, disciplina y mucha práctica. Entrenamiento diario.

Podemos empezar con cinco minutos cada mañana. Recién despierto,  en vez de demorar el inicio del día, sentate en la cama o al lado de ella, con las piernas cruzadas. La manera correcta de sentarse demanda cierta atención: las chicas van a dejar el talón derecho en contacto con el perineo, y los chicos el talón izquierdo en esa posición. Cuidá especialmente que tus pies no impidan el descenso de las rodillas, que práctica tras práctica tendrán más flexibilidad y se irán acercando al suelo.

Con la espalda derecha y los hombros sin tensión, formá un cuenco con las manos. Las mujeres, la mano derecha por debajo. Para los hombres, la izquierda sostiene el dorso de la derecha. Y en todos los casos, con ambas palmas hacia arriba.

No se puede simplemente “parar de pensar”. Por mucho que uno se lo proponga,  detener los pensamientos puede ser un hueso duro de roer. Es mejor tener una técnica, un método. Ir conquistando paso a paso, con paciencia y disciplina, la deliciosa sensación de descanso del plano mental, de concentración y de foco que este ejercicio proporciona.

Vamos entonces a empezar por lo más básico, tratando de concentrar el flujo mental en sólo un estímulo. Te propongo que al inicio sea un objeto bien simple (una figura geométrica, por ejemplo). Durante cinco minutos, apenas te despiertes, con los ojos cerrados y en la posición que ya describimos, tratá de fijar tu atención en un círculo de color dorado, sin asociar atributos a esta imagen, sin distraerte. ¡No te duermas! El día ya empezó. Y esta técnica te predispone a aprovecharlo al máximo. Ponela en práctica cada día, hasta que este saludable hábito sea parte de tu rutina matinal.

Por la mañana, contracciones abdominales

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

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3 de 100 | Por la mañana, contracciones abdominales

Es natural que prestemos poca atención a lo que hacemos apenas nos levantamos. Sin embargo, con un mínimo de atención podemos descubrir que, generalmente, es una rutina repetitiva. Mientras las neuronas se desperezan, solemos hacer exactamente todo de la misma forma, día tras día. Modificar esto conscientemente puede ser una buena idea. ¿El objetivo? Hacer espacio para incorporar algunos hábitos saludables.

Nunca me convenció pensar en “empezar el día con el pie derecho”. De hecho, no creo que haya días más o menos buenos que otros. A mí me parece que uno va creando su realidad a medida que ésta se va presentando. ¿Qué quiero decir con esto? Que si tu mañana no empezó de la mejor manera posible, está en tus manos transformar lo que queda de la jornada en una experiencia sin par.

Entonces, acá va un hábito bien simple para incluir en tu secuencia mañanera: apenas te despertás, hacé algunas series de contracciones abdominales, para estimular el funcionamiento de los órganos de la cavidad abdominal y favorecer la circulación en todo el cuerpo.

Es sencillo: de pie, con los pies separados la misma distancia que hay entre los hombros, flexioná levemente las rodillas y apoyá tus manos sobre los muslos. La espalda va a quedar un poco curvada. Completá esa curvatura bajando levemente el mentón. Exhalá y contraé con fuerza la pared abdominal (como si quisieras que tu ombligo se acerque a la espalda). Mantené esta contracción algunos segundos, sin inspirar, comprimiendo los órganos internos.

Cuando necesites inspirar, hacelo. Exhalá en seguida e iniciá un ciclo, ahora en forma dinámica. Contraé la pared abdominal con fuerza y soltá la musculatura (no hay que hacer fuerza con el abdomen hacia afuera, sino solamente dejar que se aflojen los músculos). Vamos a sumar ritmo: contraé y soltá, contraé y soltá… así, varias veces, hasta que sea necesario inspirar de nuevo.

Lo más importante es la profundidad de las contracciones; después, la velocidad. La idea es hacer esto muchas veces mientras permanecés con los pulmones vacíos, y repetirlo varias veces, siempre con la respiración coordinada.

Para superarnos, sumemos dos desafíos:

  1. contá la cantidad de contracciones que conseguiste en el ciclo inicial, y en todos los que le siguen tratá de superar ese monto (por ejemplo, empezaste con 50 contracciones, después, 55, 60 y así sucesivamente).
  2. fijá una meta total de contracciones y hacé todos los ciclos que sean necesarios para alcanzarla. ¡Sin pereza! Ese objetivo puede empezar con una cifra pequeña –digamos, 500 contracciones– e ir avanzando hasta 1500 o 2000 por día.

¿Vamos a empezar el día con todo? Después de este ejercicio intenso, estaremos listos para concretar cada cosa que nos propongamos.

En una fila, entrená estabilidad

Hoy traigo una idea nueva. Bueno, no una, sino por lo menos cien; pero de a una por vez.
Te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Así que, con este, doy el puntapié inicial de una serie de breves artículos que describen cien maneras de desarrollar alta performance. Habrá algunas más simples, otras que requieran un poco más de entrenamiento o incluso el desarrollo de mayor conciencia corporal. Pero si practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

1 de 100 | En una fila, entrená estabilidad parándote sobre la punta de los pies

Seamos realistas: cuando ponemos en práctica fuera de la sala lo que aprendemos dentro de ella, es importante pasar inadvertidos. Así que no llamar la atención, evitar ser “el raro” en la interacción social será la regla principal; no sólo para este entrenamiento sino para todos los demás. Aquellos que necesiten más privacidad, es mejor hacerlos puertas adentro.

¿A quién le gustan las filas? A nadie. Lo mejor es evitarlas. Pero, cada tanto, nos vemos atrapados en una de estas infames formaciones. Ya sea por un trámite, en el banco o esperando cualquier cosa, lo terrible es ver el tiempo que se escurre entre las manos sin poder hacer nada útil.

Ahí va mi primera recomendación, más que obvia: si podés evitar hacer fila, salí de ella. No te entregues a la mansedumbre del rebaño humano que simplemente espera. Pero, si no podés evitarlo… ¡aprovechala!

Dejá tus dos pies bien juntos y elevá los talones, extendiendo los empeines. Proponete una buena permanencia (mínimo de cinco minutos) sin apoyar los talones. Buscá mantenerte muy quieto. Mientras hacés esto, estarás fortaleciendo los músculos de las pantorrillas, entrenando un ejercicio muy simple de estabilidad y preparando el camino para otras técnicas más fuertes, que vamos a desarrollar en la sala. Procurá manetener la expresión facial descontraída. Es fácil, pero intenso.
Tratá de no interrumpir la permanencia, que es lo que torna poderosa esta técnica. Si tenés que avanzar en la fila, hacelo. Priorizá la discreción… y en cuanto puedas, volvé a empezar el ejercicio.

Aumentá tu creatividad de adentro hacia afuera

La creatividad –la facultad de crear- está presente en cada acción humana, seamos o no conscientes de ello. Aun las acciones cotidianas, incluso aquellas que nos parecen más intrascendentes, pueden presentar la novedad de una forma distinta de hacer las cosas, otro camino, una opción diferente.

Alguna vez escuché decir que creativo es también quien lleva a cabo las tareas habituales de maneras nuevas, y me interesó en particular esa definición porque contiene el concepto de que cualquiera puede serlo, y huye del lugar común que supone que la creatividad está circunscripta al mundo del arte.

Como individuos podemos sentirnos más o menos innovadores, aplicando esa capacidad en nuestro trabajo, estudio, actividad deportiva o vida social; podemos (o no) exponernos a ciertos desafíos que nos estimulen en ese sentido. Pero lo que es cierto sin lugar a dudas es que ésta es una habilidad que se puede desarrollar.

[one-half]Hay ciertos estímulos externos que favorecen la expansión creativa. Por mencionar sólo algunos, viajar, leer, asistir a exposiciones de arte, conciertos y los que consideramos aún más enriquecedor es: las amistades, las conversaciones, el intercambio de experiencias con otras personas. En este sentido, el Método DeRose, que es un entramado de conceptos y técnicas, brinda un contexto propicio para las buenas relaciones humanas. Las escuelas son ambientes de buena educación, donde la charla amena prospera, enseña y motiva.

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De adentro hacia afuera

No dejemos de tener en cuenta los factores internos que estimulan la creatividad: cuando se conjugan los buenos hábitos con una oxigenación cerebral aumentada, podemos encontrar dentro de nosotros fuerzas encubiertas, se liberan potencialidades latentes y alcanzamos niveles superiores en cada cosa que emprendemos.

Nuestra voluntad posee el recurso definitivo: un estado de pleno bienestar que se refleja no sólo en la capacidad de iniciar proyectos sino también en la fuerza, la constancia y la resolución necesarias para llevarlos a feliz término.

Existen técnicas específicas que aprovechan y estimulan estos factores: desde la mentalización hasta respiratorios que hiperoxigenan. El conjunto de estas técnicas brinda energía excedente que se puede usar, por ejemplo, para ser más creativo.

Hay un campo donde la creatividad no tiene gran prensa pero sí un valor inestimable: las relaciones interpersonales. Consideramos sumamente inteligente evitar cualquier tipo de conflicto con otros seres humanos, y hacerlo de forma tal que se tenga en cuenta el valor intrínseco de cada persona y que nadie ceda o se rebaje ante la posición del otro.

En este sentido, según menciona DeRose, más fuerte que el que vence es el que consigue no confrontar. Para esto, poseer una autoestima en su punto justo es vital. La inventiva aquí se aplica a elegir el tono de voz, la expresión y las palabras que van a transformar un conflicto en dos sonrisas. La buena noticia es que esto también puede ejercitarse.

En el trabajo, la creatividad se manifiesta a través de la toma de decisiones y la resolución de problemas, e implica ser capaz de ejercer el pensamiento lateral que encuentra soluciones que superan lo esperado. Pensemos por un segundo en la importancia que reviste mantener un clima laboral descontraído, agradable, amistoso, sin ceder ni un ápice de buen humor. A veces, tendremos que apelar a todos nuestros recursos para conseguirlo. ¡La energía extra que mencionábamos antes también puede utilizarse para esto!

[one-half]creativity 2[/one-half]

[one-half last]Finalmente, es fundamental reconocer el valor de la creatividad en el ámbito artístico: la manifestación de lo más íntimo, a veces incluso sin la participación del intelecto: intuición pura, expresión máxima de la sensibilidad que nos define humanos.

Tomando prestadas las palabras del genial Pablo Picasso, “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”. La creatividad en el arte suele estar secundada por un método, por constancia, por trabajo y por disciplina (cualquiera sea el significado que cada uno quiera darle a esa palabra). Para eso, una voluntad férrea siempre ayuda. En nuestro Método cultivamos también ese valor.

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Así, nos gusta pensar que creatividad es una palabra amplia, que puede encastrarse en cada aspecto de la vida. Aun quien cree no poseerla precisa apelar a sus capacidades de innovar y producir de maneras diferentes para crecer en algún ámbito de su existencia.

Trabajar activamente para desarrollar nuestra energía creativa es, por qué no, una manera de mejorar nuestra calidad de vida.

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