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Riesgo y recompensa

El instante de tomar una decisión es el más solitario de la existencia. No hay presencia, consejo, aliento que te haga sentir acompañado en ese punto de inflexión vital. Es ahí cuando brota el miedo sembrado a lo largo de años de educación perpetrada por el cine, la televisión y las escenas familiares que se encuadran en esos moldes novelescos.

Si el momento de tomar una decisión es solitario por naturaleza, ahí es donde podés aprovechar para hacer una zambullida profunda. En el fondo hay cosas que asustan, pero el que no arriesga no gana.

Y si te la pasás posponiendo las decisiones se te impregna el temor de errar, que es muy peligroso, porque justamente te impide equivocarte, condición inseparable del aprendizaje.

No se necesita saberlo todo para tomar una decisión ponderada: el resto del mundo no pretende que contemples su voluntad.

Lee la nota completa en el blog de la Sede Decana

Administrá tus emociones a la hora de rendir más

Aprender a superar la dispersión causada por las emociones para poder aumentar nuestra capacidad de enfocarnos y conquistar nuestros objetivos, es una de las formas en las que el Método DeRose consigue mejorar los resultados de un deportista de alto rendimiento, de un empresario o hasta de un estudiante.

“El arquero y las emociones” cuenta la historia de un viejo Maestro en el arte de la arquería y sus enseñanzas a la hora de rendir más en su disciplina.

El dominio de la técnica al lanzar la flecha y dar en el blanco en condiciones ideales no revela que te estés superando como ser humano, es apenas una pequeña parte de tus capacidades.

El Maestro pidió a un discípulo que mostrara sus progresos lanzando una flecha a un blanco. El discípulo disparó con gran puntería la flecha, que impactó en el centro del blanco. Rápidamente lanzó otra, que se insertó en la anterior abriéndola por la mitad.

Con una sonrisa de burla y superioridad, se dirigió al Maestro, le preguntó qué le parecía y lo desafió a que lo hiciera mejor.

El Maestro no se inmutó; le pidió que lo acompañara.

Lee la historia completa en el blog de Edgardo Caramella

Por la mañana, contracciones abdominales

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

3 de 100 | Por la mañana, contracciones abdominales

Es natural que prestemos poca atención a lo que hacemos apenas nos levantamos. Sin embargo, con un mínimo de atención podemos descubrir que, generalmente, es una rutina repetitiva. Mientras las neuronas se desperezan, solemos hacer exactamente todo de la misma forma, día tras día. Modificar esto conscientemente puede ser una buena idea. ¿El objetivo? Hacer espacio para incorporar algunos hábitos saludables.

Nunca me convenció pensar en “empezar el día con el pie derecho”. De hecho, no creo que haya días más o menos buenos que otros. A mí me parece que uno va creando su realidad a medida que ésta se va presentando. ¿Qué quiero decir con esto? Que si tu mañana no empezó de la mejor manera posible, está en tus manos transformar lo que queda de la jornada en una experiencia sin par.

Entonces, acá va un hábito bien simple para incluir en tu secuencia mañanera: apenas te despertás, hacé algunas series de contracciones abdominales, para estimular el funcionamiento de los órganos de la cavidad abdominal y favorecer la circulación en todo el cuerpo.

Es sencillo: de pie, con los pies separados la misma distancia que hay entre los hombros, flexioná levemente las rodillas y apoyá tus manos sobre los muslos. La espalda va a quedar un poco curvada. Completá esa curvatura bajando levemente el mentón. Exhalá y contraé con fuerza la pared abdominal (como si quisieras que tu ombligo se acerque a la espalda). Mantené esta contracción algunos segundos, sin inspirar, comprimiendo los órganos internos.

Cuando necesites inspirar, hacelo. Exhalá en seguida e iniciá un ciclo, ahora en forma dinámica. Contraé la pared abdominal con fuerza y soltá la musculatura (no hay que hacer fuerza con el abdomen hacia afuera, sino solamente dejar que se aflojen los músculos). Vamos a sumar ritmo: contraé y soltá, contraé y soltá… así, varias veces, hasta que sea necesario inspirar de nuevo.

Lo más importante es la profundidad de las contracciones; después, la velocidad. La idea es hacer esto muchas veces mientras permanecés con los pulmones vacíos, y repetirlo varias veces, siempre con la respiración coordinada.

Para superarnos, sumemos dos desafíos:

  1. contá la cantidad de contracciones que conseguiste en el ciclo inicial, y en todos los que le siguen tratá de superar ese monto (por ejemplo, empezaste con 50 contracciones, después, 55, 60 y así sucesivamente).
  2. fijá una meta total de contracciones y hacé todos los ciclos que sean necesarios para alcanzarla. ¡Sin pereza! Ese objetivo puede empezar con una cifra pequeña –digamos, 500 contracciones– e ir avanzando hasta 1500 o 2000 por día.

¿Vamos a empezar el día con todo? Después de este ejercicio intenso, estaremos listos para concretar cada cosa que nos propongamos.

5 consejos para afrontar nuevos proyectos

Todos tenemos proyectos personales. Algunos los hacemos coincidir con nuestra vida profesional. Otros prefieren mantenerlos aparte. En cualquier caso, es bueno que esas iniciativas estén presentes, porque nos resultan vitales para evolucionar, estimulan la creatividad y permiten reafirmar nuestra capacidad de realización.

Estos emprendimientos pueden o no estar asociados a algún tipo de rédito. Por ejemplo, realizar una acción solidaria o tomar clases de danza no necesariamente rendirán beneficios, a menos que nos propongamos hacerlo de forma profesional. Estudiar una nueva carrera o un idioma diferente puede ser considerado una inversión, ya que a medio plazo nos permitirá acceder a un mejor horizonte de trabajo. Un proyecto laboral independiente demandará mucho en sus inicios, pero con el tiempo esperamos verlo asociado a una retribución económica acorde.

Merecen una mención aparte aquellas iniciativas que comienzan pura y exclusivamente por placer. Son ideales para crecer, y suelen estar asociadas a la creatividad que, a veces, no podemos ejercitar en otros ámbitos de la vida.

Para explicar mejor cómo un mismo proyecto puede pasar por diferentes etapas, pongo un ejemplo que me incluye: un día llegué al Método DeRose para aprender herramientas para mejorar mi calidad de vida. Comencé practicándolo por placer, luego decidí estudiarlo, para después enseñarlo. Hoy es mi profesión, con la que, además, cumplí una antigua aspiración: trabajar en forma independiente. Por supuesto, el placer sigue tan presente como el primer día, y eso es fundamental para cualquier persona que inicie algo con la expectativa de sostenerlo a largo plazo.

Muchas veces no somos capaces de enfrentar nuestros deseos más íntimos por miedo a fracasar. Les ponemos el nombre de “sueños” y los consideramos irrealizables. En cualquier caso, es una buena idea desafiarnos de vez en cuando a salir de los lugares de confort, ya sea para decidir cuál es nuestro nuevo objetivo o para pasar a la acción, concretándolo.

5 pautas para elegir un nuevo proyecto

Si su próxima meta está muy clara, tal vez no necesite estos tips. De lo contrario, espero que puedan ayudarlo a organizarse.

  1. Revise sus anotaciones antiguas: recorra viejas agendas o anotadores, buscando ideas o proyectos que hayan surgido hace algún tiempo y no hayan sido concretados.

  2. Haga una lista de entre 7 y 10 cosas que quiera aprender, realizar o conseguir.

  3. Valorice el costo de cada objetivo: agregue a esa lista dos columnas, una que indique la inversión necesaria para iniciar y/o concretar el proyecto y otra con el tiempo que insumirá.

  4. Decida si quiere que su proyecto sea rentable o si se trata de un hobby: anote en su lista anterior, al lado de cada ítem, si es posible obtener rédito económico de él o sólo lo va a encarar como un desafío personal, para aprender algo nuevo,  desarrollar alguna nueva habilidad o sólo por placer.

  5. Priorice: con las cosas más claras, habiendo cuantificado los recursos que le insumirá cada uno de sus objetivos, priorícelos según sus posibilidades y ganas.

Por último, después de elegido su nuevo proyecto, no deje de trabajar en él con constancia y disciplina. Estos valores agregados nos van a permitir concluir lo que empezamos. Disfrute de su elección manteniendo la creatividad y la concentración.

Cada una de las metas que nos proponemos refuerza la certeza de que somos capaces de iniciar cosas nuevas. Es una buena manera de tonificar nuestra autoestima.

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