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Administrá tus emociones a la hora de rendir más

Aprender a superar la dispersión causada por las emociones para poder aumentar nuestra capacidad de enfocarnos y conquistar nuestros objetivos, es una de las formas en las que el Método DeRose consigue mejorar los resultados de un deportista de alto rendimiento, de un empresario o hasta de un estudiante.

“El arquero y las emociones” cuenta la historia de un viejo Maestro en el arte de la arquería y sus enseñanzas a la hora de rendir más en su disciplina.

El dominio de la técnica al lanzar la flecha y dar en el blanco en condiciones ideales no revela que te estés superando como ser humano, es apenas una pequeña parte de tus capacidades.

El Maestro pidió a un discípulo que mostrara sus progresos lanzando una flecha a un blanco. El discípulo disparó con gran puntería la flecha, que impactó en el centro del blanco. Rápidamente lanzó otra, que se insertó en la anterior abriéndola por la mitad.

Con una sonrisa de burla y superioridad, se dirigió al Maestro, le preguntó qué le parecía y lo desafió a que lo hiciera mejor.

El Maestro no se inmutó; le pidió que lo acompañara.

Lee la historia completa en el blog de Edgardo Caramella

Respiración imperceptible para momentos intensos.

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

7 de 100 | Respiración imperceptible para momentos intensos.

Qué inteligente aquel consejo de abuela que decía: “Antes de responder, respirá varias veces”. Creo que si incluyera cómo respirar, sería simplemente perfecto.

Imaginemos una situación de esas que exigen todo de nosotros. Esos momentos en los que apelamos a todos nuestros recursos para no dar una respuesta maleducada… ¡o para no salir corriendo!

Cuando más lo necesita, en el preciso momento antes de que la bomba explote, quien aplica el Método DeRose a su vida sabe que cuenta con un arsenal de técnicas disponibles para auxiliarlo.

En este caso, el propio nombre de la técnica ya hace mención a su forma: respiración imperceptible.  Inspirar y exhalar tan lentamente que no se note que lo estamos haciendo. Pero, ¿esto es posible? ¡Por supuesto! Basta con entrenar un poco, durante algunos minutos cada día a lo largo de varias semanas, y seremos capaces de utilizar esta técnica no sólo como parte de la práctica, sino también como parte de nuestra vida cotidiana.

La primera reacción interna a esta manera particular de respirar se da en el plano emocional: más dueños de nosotros mismos, podemos cultivar las buenas relaciones humanas proporcionando la respuesta exacta, que no incomoda a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Es factible que de la mano de esta técnica se haga visible la solución más efectiva para un problema (que, casualmente, suele ser la menos impregnada de emocionalidad).

Como siempre: no creas. Practicá. Las posibilidades son infinitas y están ahí, esperando para que las descubras.

Meditación para empezar el día

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

4 de 100 | Meditación para empezar el día

Suena la alarma… la postergás. Suena de nuevo… otra vez “cinco minutos más”. Así, cuando llega el momento de levantarte, el tiempo ya es escaso y te embarga una incómoda sensación de falta de disciplina.

Para crear un círculo virtuoso en el cual el inicio del día potencie todo lo demás, te propongo empezarlo con Método, con una técnica que aumenta tu productividad, tu sentido de organización y tu concentración, además de estimular la intuición.

Al contrario de lo que se cree popularmente, meditar no es pensar en algo sino parar de pensar. Por lo menos, a eso nos conduce la técnica conocida con ese nombre. Y si bien se describe en tres palabras, alcanzar este estado expandido de la conciencia requiere constancia, disciplina y mucha práctica. Entrenamiento diario.

Podemos empezar con cinco minutos cada mañana. Recién despierto,  en vez de demorar el inicio del día, sentate en la cama o al lado de ella, con las piernas cruzadas. La manera correcta de sentarse demanda cierta atención: las chicas van a dejar el talón derecho en contacto con el perineo, y los chicos el talón izquierdo en esa posición. Cuidá especialmente que tus pies no impidan el descenso de las rodillas, que práctica tras práctica tendrán más flexibilidad y se irán acercando al suelo.

Con la espalda derecha y los hombros sin tensión, formá un cuenco con las manos. Las mujeres, la mano derecha por debajo. Para los hombres, la izquierda sostiene el dorso de la derecha. Y en todos los casos, con ambas palmas hacia arriba.

No se puede simplemente “parar de pensar”. Por mucho que uno se lo proponga,  detener los pensamientos puede ser un hueso duro de roer. Es mejor tener una técnica, un método. Ir conquistando paso a paso, con paciencia y disciplina, la deliciosa sensación de descanso del plano mental, de concentración y de foco que este ejercicio proporciona.

Vamos entonces a empezar por lo más básico, tratando de concentrar el flujo mental en sólo un estímulo. Te propongo que al inicio sea un objeto bien simple (una figura geométrica, por ejemplo). Durante cinco minutos, apenas te despiertes, con los ojos cerrados y en la posición que ya describimos, tratá de fijar tu atención en un círculo de color dorado, sin asociar atributos a esta imagen, sin distraerte. ¡No te duermas! El día ya empezó. Y esta técnica te predispone a aprovecharlo al máximo. Ponela en práctica cada día, hasta que este saludable hábito sea parte de tu rutina matinal.

Por la mañana, contracciones abdominales

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

3 de 100 | Por la mañana, contracciones abdominales

Es natural que prestemos poca atención a lo que hacemos apenas nos levantamos. Sin embargo, con un mínimo de atención podemos descubrir que, generalmente, es una rutina repetitiva. Mientras las neuronas se desperezan, solemos hacer exactamente todo de la misma forma, día tras día. Modificar esto conscientemente puede ser una buena idea. ¿El objetivo? Hacer espacio para incorporar algunos hábitos saludables.

Nunca me convenció pensar en “empezar el día con el pie derecho”. De hecho, no creo que haya días más o menos buenos que otros. A mí me parece que uno va creando su realidad a medida que ésta se va presentando. ¿Qué quiero decir con esto? Que si tu mañana no empezó de la mejor manera posible, está en tus manos transformar lo que queda de la jornada en una experiencia sin par.

Entonces, acá va un hábito bien simple para incluir en tu secuencia mañanera: apenas te despertás, hacé algunas series de contracciones abdominales, para estimular el funcionamiento de los órganos de la cavidad abdominal y favorecer la circulación en todo el cuerpo.

Es sencillo: de pie, con los pies separados la misma distancia que hay entre los hombros, flexioná levemente las rodillas y apoyá tus manos sobre los muslos. La espalda va a quedar un poco curvada. Completá esa curvatura bajando levemente el mentón. Exhalá y contraé con fuerza la pared abdominal (como si quisieras que tu ombligo se acerque a la espalda). Mantené esta contracción algunos segundos, sin inspirar, comprimiendo los órganos internos.

Cuando necesites inspirar, hacelo. Exhalá en seguida e iniciá un ciclo, ahora en forma dinámica. Contraé la pared abdominal con fuerza y soltá la musculatura (no hay que hacer fuerza con el abdomen hacia afuera, sino solamente dejar que se aflojen los músculos). Vamos a sumar ritmo: contraé y soltá, contraé y soltá… así, varias veces, hasta que sea necesario inspirar de nuevo.

Lo más importante es la profundidad de las contracciones; después, la velocidad. La idea es hacer esto muchas veces mientras permanecés con los pulmones vacíos, y repetirlo varias veces, siempre con la respiración coordinada.

Para superarnos, sumemos dos desafíos:

  1. contá la cantidad de contracciones que conseguiste en el ciclo inicial, y en todos los que le siguen tratá de superar ese monto (por ejemplo, empezaste con 50 contracciones, después, 55, 60 y así sucesivamente).
  2. fijá una meta total de contracciones y hacé todos los ciclos que sean necesarios para alcanzarla. ¡Sin pereza! Ese objetivo puede empezar con una cifra pequeña –digamos, 500 contracciones– e ir avanzando hasta 1500 o 2000 por día.

¿Vamos a empezar el día con todo? Después de este ejercicio intenso, estaremos listos para concretar cada cosa que nos propongamos.

Caminando, ritmá tu respiración

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

2 de 100 | Caminando, ritmá tu respiración

Juntemos dos hábitos saludables: caminar y respirar conscientemente. Cuando aprendés las técnicas de nuestra filosofía práctica, descubrís cómo colocar más atención en tu cuerpo, tus movimientos y tu respiración. Eso contribuye a que todo lo que hacés sea más efectivo. Es uno de los recursos a través de los cuales el Método DeRose genera alto rendimiento.

La respiración ritmada consiste en definir a voluntad el tiempo que se dedica a cada fase del ciclo respiratorio. Habitualmente exploramos sólo dos fases: inspiración y exhalación. Nuestra metodología propone incorporar dos períodos más: permanencia con pulmones llenos y con pulmones vacíos.

Durante los próximos segundos, contá lentamente de uno a diez, midiendo cuánto dura un ciclo de tu respiración si no intervenís voluntariamente sobre él. Ese tiempo puede prolongase mucho cuando hay un entrenamiento específico sobre la capacidad pulmonar. En la sala de práctica, en general los respiratorios se practican en una posición sentada, neutra, con la espalda derecha. ¿Podremos llevarlos fuera de ella?

Te invito al siguiente experimento: cuando estés caminando, contá el tiempo de la inspiración en pasos. Digamos, cuatro pasos para llenar los pulmones. Permanecé durante cuatro pasos con los pulmones llenos, exhalá en cuatro más y, por útimo, cuatro pasos sin aire para cerrar el ciclo y dar lugar al próximo. Así vas a incorporar el ritmo cuadrado, bien simple y sin extensas retenciones.

Mantené la caminata a una buena velocidad y concentrate en la respiración. Vas a llegar antes a donde sea que vayas, con una deliciosa sensación de oxigenación cerebral y vitalidad extra.

Para considerar: en entrenamientos de footing, atletismo o para carreras específicas, es mejor seguir el ritmo respiratorio más adecuado para esa actividad, que indique el entrenador a cargo.

Lo primero a la mañana

La vida está hecha de hábitos. ¿Ya lo habían notado? Una vez me di cuenta de que luego de despertarme, tiendo a repetir la misma secuencia, día tras día. Todo bien –hasta genial, diría– si no fuera porque ese día también noté que algunas cosas de esa secuencia yo no las estaba eligiendo. Estaban allí, simplemente instaladas, casi irreversibles.

La manera de salir de la cama. Cómo te lavás los dientes. El orden en que te bañás. Y te secás. El desayuno, en cantidad, calidad y, nuevamente, en orden (para mí era siempre primero la tostada, después el mate o el café). La manera de vestirte, la secuencia previa a salir de casa (todos los checks y revisiones, conscientes o no). Si nunca observaron esto, bienvenidos al microuniverso de la autopercepción detallada. En seguida me pregunté si sería posible alterar lo que me gustaba menos. Y resultó que sí, sólo hacía falta una buena dosis extra de energía.

Primero, la observación. Después, seleccionar lo que querés cambiar. Y a continuación… ¡modificarlo! Para mí, fue fundamental en este proceso la reeducación respiratoria, algunas técnicas orgánicas que mejoraron mi tono muscular y flexibilidad, estimular una actitud más descontraída y la concentración mental proporcionada por el Método que practico. Y, por supuesto, esta transformación se fue extendiendo no sólo a la rutina de la mañana sino a todo el día. En otro post les cuento cómo a través de estos recursos fui construyendo una versión mejor de mí misma.

5 consejos para afrontar nuevos proyectos

Todos tenemos proyectos personales. Algunos los hacemos coincidir con nuestra vida profesional. Otros prefieren mantenerlos aparte. En cualquier caso, es bueno que esas iniciativas estén presentes, porque nos resultan vitales para evolucionar, estimulan la creatividad y permiten reafirmar nuestra capacidad de realización.

Estos emprendimientos pueden o no estar asociados a algún tipo de rédito. Por ejemplo, realizar una acción solidaria o tomar clases de danza no necesariamente rendirán beneficios, a menos que nos propongamos hacerlo de forma profesional. Estudiar una nueva carrera o un idioma diferente puede ser considerado una inversión, ya que a medio plazo nos permitirá acceder a un mejor horizonte de trabajo. Un proyecto laboral independiente demandará mucho en sus inicios, pero con el tiempo esperamos verlo asociado a una retribución económica acorde.

Merecen una mención aparte aquellas iniciativas que comienzan pura y exclusivamente por placer. Son ideales para crecer, y suelen estar asociadas a la creatividad que, a veces, no podemos ejercitar en otros ámbitos de la vida.

Para explicar mejor cómo un mismo proyecto puede pasar por diferentes etapas, pongo un ejemplo que me incluye: un día llegué al Método DeRose para aprender herramientas para mejorar mi calidad de vida. Comencé practicándolo por placer, luego decidí estudiarlo, para después enseñarlo. Hoy es mi profesión, con la que, además, cumplí una antigua aspiración: trabajar en forma independiente. Por supuesto, el placer sigue tan presente como el primer día, y eso es fundamental para cualquier persona que inicie algo con la expectativa de sostenerlo a largo plazo.

Muchas veces no somos capaces de enfrentar nuestros deseos más íntimos por miedo a fracasar. Les ponemos el nombre de “sueños” y los consideramos irrealizables. En cualquier caso, es una buena idea desafiarnos de vez en cuando a salir de los lugares de confort, ya sea para decidir cuál es nuestro nuevo objetivo o para pasar a la acción, concretándolo.

5 pautas para elegir un nuevo proyecto

Si su próxima meta está muy clara, tal vez no necesite estos tips. De lo contrario, espero que puedan ayudarlo a organizarse.

  1. Revise sus anotaciones antiguas: recorra viejas agendas o anotadores, buscando ideas o proyectos que hayan surgido hace algún tiempo y no hayan sido concretados.

  2. Haga una lista de entre 7 y 10 cosas que quiera aprender, realizar o conseguir.

  3. Valorice el costo de cada objetivo: agregue a esa lista dos columnas, una que indique la inversión necesaria para iniciar y/o concretar el proyecto y otra con el tiempo que insumirá.

  4. Decida si quiere que su proyecto sea rentable o si se trata de un hobby: anote en su lista anterior, al lado de cada ítem, si es posible obtener rédito económico de él o sólo lo va a encarar como un desafío personal, para aprender algo nuevo,  desarrollar alguna nueva habilidad o sólo por placer.

  5. Priorice: con las cosas más claras, habiendo cuantificado los recursos que le insumirá cada uno de sus objetivos, priorícelos según sus posibilidades y ganas.

Por último, después de elegido su nuevo proyecto, no deje de trabajar en él con constancia y disciplina. Estos valores agregados nos van a permitir concluir lo que empezamos. Disfrute de su elección manteniendo la creatividad y la concentración.

Cada una de las metas que nos proponemos refuerza la certeza de que somos capaces de iniciar cosas nuevas. Es una buena manera de tonificar nuestra autoestima.

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