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Curry de garbanzos con leche de coco

Curry (de kari, ‘salsa’ en támil) o curri es el nombre generalmente adoptado en Occidente para describir una serie de platos elaborados con una mezcla de especias, más o menos picantes, desarrolladas en las cocinas asiáticas, del este y sureste asiático.

El curry es una mezcla basada en diferentes especias que se utilizan en la India, para guisos o estofados con salsa; también se refiere a los platos preparados con esa salsa.

Nos gustan las especias, y este plato lo hemos compartido en nuestra escuela, en alguna de los Encuentros Gourmet que hacemos todos los meses.

VAS A NECESITAR

  • 1 cebolla morada,
  • 1 pedacito de jengibre fresco,
  • ½ calabaza (sin piel ni semillas),
  • 1 berenjena,
  • 1 tomate,
  • 400 gramos de leche de coco,
  • 400 gramos de garbanzos cocidos.
  • 1 cdta. de coriando en grano,
  • 1 cdta. de comino molido,
  • ½ cdta. de cúrcuma,
  • ½ cda. de pimentón ahumado,
  • ½ cda. de pimienta negra recién molida,
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra prensado en frío.

PREPARACIÓN

  • Preparar todos los ingredientes, pelar y picar la cebolla bien fina, pelar y rallar el jengibre, o hacer pequeños daditos. Pelar la calabaza, retirar las semillas y cortar en dados no muy grandes. Lavar bien la berenjena y cortarla en dados como la calabaza Cubetear los tomates.
  • Calentar una sartén amplia con un poco de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente poner el fuego a temperatura media e incorporar la cebolla, y el jengibre, salteando uno o dos minutos.
  • Añadir la calabaza y sal a gusto, rehogar unos cinco minutos moviendo de vez en cuando.
  • Incorporar la berenjena, las especias y un poco más de sal. Mezclar bien y deja otros cinco minutos moviendo de vez en cuando.
  • Añadir la leche de coco y los garbanzos cocidos bien escurridos. Volver a mezclar bien.
  • Cocer a fuego medio hasta que la berenjena esté tierna y la leche de coco haya espesado. Probar y rectificar de sal o especias si fuera necesario. Servir acompañado con arroz blanco.

Receta: Natalia Sanmartín Gil

Foto: https://adaptacionesculinarias.wordpress.com

Chili de lentejas

Porque el corazón late bajo una cubierta de pelo, piel, plumas, o alas,
¿es, por esta razón, que no debe ser tomado en cuenta?

Jean Paul Richter

¡Viva el invierno! ¡Vivan las lentejas! Ellas son las reinas del frío, y se pueden hacer de mil deliciosas maneras. Acá te dejamos una MUY fácil y MUY rápida.

VAS A NECESITAR

  • 300 g de lentejas cocidas
  • 1 cebolla mediana
  • 2 zanahorias
  • 1 pimiento rojo
  • 2 pimientos verdes italianos
  • 300 g de tomates maduros
  • 1 guindilla cayena
  • 1 cucharadita de comino en grano molido
  • Una taza de caldo de verduras
  • Aceite de oliva extra virgen, de primera prensada en frío.

PREPARACIÓN

  • En una sartén poné un chorro de aceite de oliva a calentar. Incorporá la cebolla, zanahorias y pimientos rojo y verde picados en trocitos. Dejá sofreír unos minutos.
  • Rallá los tomates con un rallador (también puedes cortarlos en dados pequeños) e incorporalos a la sartén, junto a la guindilla de cayena picada. Deja que se cocine unos 15 minutos.
  • Añadí una taza de agua (240 ml), el caldo y el comino. Cocer por unos 15- 20 minutos.
  • Sumá las lentejas escurridas y que hierva un par de minutos. ¡Y listo!
  • Si te dan ganas, podés sumarle una batata asada en el horno en daditos.
  • Este plato gana más sabor si se deja reposar.

Fuente:

Receta: http://enclaveveggie.blogspot.com.ar/

Credito foto: http://www.lawsofbliss.com/

Vegetales salteados al estilo hindú

Si todos los mataderos tuvieran paredes de cristal,
todas las personas serían vegetarianas.

Paul McCartney

Las técnicas del Método DeRose abrevan en una cultura milenaria, que existía hace más de 5.000 años en territorios que hoy en día comparten la India y Pakistán. Estos pueblos tradicionalmente se alimentan sin carne, y rescatamos esa sabiduría en este plato, especiadísimo, lleno de sabor y de nutrientes.

VAS A NECESITAR

  • 1 cucharada de té de aceite de oliva extra virgen, prensado en frío.
  • 1 cucharada de té de curry (el de mejor calidad que puedas conseguir)
  • 1 cucharada de té de comino en grano
  • 1/8 cucharada de té de pimienta roja molida
  • 1-1/2 cucharada de té de semillas de jalapeño picadas (podés usar algún otro picante… ¡pero que sea bien fuerte!)
  • 2 dientes de ajo picados
  • 3/4 de taza de pimientos morrones picados
  • 3/4 de taza de zanahorias en rodajas finitas
  • 3 tazas de coliflor (las flores)
  • 1/2 taza de agua
  • 1/2 cuchara de té de sal marina
  • 2 cucharadas de té de cilantro picado (opcional)

PREPARACIÓN

  1. Calentá aceite en una sartén grande o un wok, con el fuego medio a fuerte. Añadí el curry, el comino y las pimienta roja. Cociná removiendo por cerca de 30 segundos (no más porque si las especias se queman van a dejar un sabor amargo en la comida)
  2. Agregá las semillas de jalapeño y el ajo. Sumá el pimiento, las zanahorias y la coliflor, mezclando bien. En este punto, bajá el fuego a medio.
  3. Es el momento de adicionar ¼ de taza de agua, cocinar e ir revolviendo hasta que el agua se evapore. Entonces, sumá ¼ más de taza de agua, tapá y cociná por 8 a 10 minutos, o hasta que los vegetales estén crujientes pero tiernos… el punto lo decidís vos.
  4. Antes de servir sumá sal marina, mezclá bien y espolvoreá con cilantro, si te gusta.

Fuentes:

Receta: http://www.epicurious.com/

Foto: http://freevegetablerecipes.blogspot.com.ar/

Día de frutas

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

11 de 100 | Día de frutas

Para quienes tenemos más tiempo vivenciando el Método DeRose, este ítem puede no ser ninguna novedad. Pero para los recién llegados es todo un descubrimiento. ¿Un día comiendo solamente frutas? ¿Es posible?

No solo es posible sino que también es placentero. La teoría es simple, y, por suerte, en este caso, la acción también. Tiene que ver con uno de los principales conceptos de nuestra cultura: la buena alimentación.

La primera vez que me mencionaron esta posibilidad, me sorprendí. Fue el propio DeRose, en uno de sus libros, quien me la mostró. Consiste en comer solamente frutas durante 24 horas. Frescas, secas, desecadas… todo tipo de frutas.

Sin duda podremos saciarnos con uno de los alimentos más nutritivos en la naturaleza. No va a faltar variedad, ni color, ni dulzura. ¡Y además, es poco tiempo! Algunas horas después de haber empezado, ya habremos completado el desafío y nos sentiremos con mucha más energía y con el cuerpo limpito y desintoxicado.

La clave es incorporar un día de frutas por semana. Y prestar atención a la calidad de lo que ingerimos todos los otros días, ¡por supuesto!

Si ya lo intentaste, contame cómo te fue. Y si no… aquí queda el desafío firme de probarlo.

Ensalada de palta y pepino

Las recetas simples y diferentes de ensaladas son siempre geniales para el verano, y esta no es la excepción. En el Método DeRose preferimos una alimentación consciente, respetuosa con el medio ambiente y con los animales, que  también son nuestros amigos.

Los animales son mis amigos
y yo no me como a mis amigos

Bernard Shaw

Refrescante, suave y deliciosa, esta ensalada es diferente a todo. Se prepara en un ratito,, con un toque de lima-limón y dressing de cilantro.  La clave está en la combinación de la palta cremosa con el crujiente pepino, que se complementan a la perfección.

Para que esta receta sea 100% deliciosa, te recomendamos dejarla marinar de 5 a 15 minutos, mientras preparás el resto de la comida.

VAS A NECESITAR

  • 1 pepino grande cortado en cuartos
  • 2 paltas maduras picadas
  • ¼ – ½ taza de cilantro picado
  • 3 cucharadas de jugo de limón
  • 2 cucharadas de jugo de lima
  • ½ cucharadas de sal marina

PREPARACIÓN

  1. Colocá el pepino cortado, la palta y el cilantro en un bowl mediano. Si no sos amigo del cilantro, empezá usando sólo ¼ de taza.
  2. Sumá el jugo de limón, el jugo de lima y la sal marina a los vegetales cortados. Mezclá con suavidad para combinar los sabores. Probá y, si hace falta, sumá cilantro y sal marina.  
  3. Dejá la mezcla marinándose de 5 a 15 minutos. Serví bien fresca, acompañando tu comida favorita de verano.

Fuentes:

Receta: http://www.cearaskitchen.com/

Imagen: www.bottomlessbelly.wordpress.com

Descontracción después de almorzar

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

5 de 100 | Descontracción después de almorzar

Si hay algo incómodo, es sentirse pesado y somnoliento después de almorzar. Por supuesto, generalmente lo podemos resolver con un almuerzo liviano. Pero… ¿y si no fue el caso? ¿Y si por cualquier motivo comimos un poco más de la cuenta, y tenemos que seguir trabajando, entrenando o estudiando?

Lo primero a considerar es, que si la alimentación fue consciente, de acuerdo con los principios biológicos que proponemos, será más fácil de digerir. Aun así, puede que en el instante post-almuerzo nos sintamos con ganas de hacer un break. Si lo pensás bien, aparece una oportunidad más de incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana.

Vamos a necesitar, como máximo, diez minutos y un poquito de privacidad. Lo indicado es hacer esta técnica acostados, pero si no se puede… ¡adaptación es la palabra clave! Una silla o sillón confortables pueden servir también.

La propuesta es: no te duermas. Podés acercarte al estado de sueño, pero evitá caer en él. Cerrá los ojos y, mentalmente, comenzá a recorrer todo tu cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, desde la piel hacia el interior. Imaginá que el peso del organismo desaparece, que se hace increíblemente liviano. Pasá a través de los pies, las piernas, las caderas. Descontraé la región media del cuerpo, pelvis, abdomen, espalda, tórax. Avanzá desde las clavículas hacia los hombros, codos, brazos, manos. Después, el cuello y la cabeza. Detenete un poquito más de tiempo en ella, relajando los labios, la lengua, los músculos faciales (sometidos a imperceptibles micromovimientos a lo largo del día), los ojos, la frente. Incluso el cuero cabelludo puede descansar.

Nuevamente: no te duermas (si no estás atento y voluntariamente despierto, en este punto es posible que el sueño te tiente. La voluntad es la clave.) Si la relajación es profunda, este es el momento en que estás reponiendo todas tus energías. Aprovechá para descansar los pensamientos, enfocándolos en una única imagen, que represente con claridad algo que quieras concretar en el rato que sigue.

Cuando estés listo, preparate para volver, y hacelo con sutileza, a través de los cinco sentidos, activándolos de a uno. Después, desperezate poderosamente y… ¡voilá! Vas a estar listo para trabajar, entrenar, estudiar o lo que quieras hacer, lleno de vitalidad y energía.

Lasagna con crema de damascos

En nuestro Espacio Gourmet tuvimos la oportunidad de deleitarnos con una nueva delicia y, a pedido de los comensales, comparto aquí la receta. Una cosa importante: ¡a cocinar! Nada de imprimir la receta y dejarla pegada en la heladera hasta que el papel se añeje. ¡A poner las manos en la masa y después nos cuentan cómo les fue!

Ingredientes (para 6 porciones):

  • 250g de pasta para lasagna
  • 400ml de crema
  • 200g de damascos turcos cortados en pedacitos
  • 500ml de leche
  • 1 cucharada de manteca
  • 1 cebolla mediana cortada en pedacitos
  • 1 pizca de nuez moscada molida
  • sal y pimienta negra a gusto
  • 2 cucharadas de almidón de maiz o harina de trigo
  • 100g de nueces levemente trituradas
  • 100g de almendras fileteadas
  • 400g de muzzarella en fetas
  • 50g de sardo/reggianito/parmesano rallado
  • 1,5 litros de salsa filetto

Preparación:

Freír la cebolla con la manteca hasta que esté doradita. Agregarle la nuez moscada, la pimienta, la sal y la pimienta. Después, la leche, la crema y mezclar bien todo; una pequena parte de la leche, se usa para diluir el almidón y luego incorporarlo a la mezcla anterior. Agregar también las nueces trituradas y los damascos; seguir mezclando para no formar grumos, hasta que se engruese la crema. Reservar.
Preparar la salsa filetto a gusto y usar parte de ella como primera capa de la lasagna, sobre le fondo de una fuente grande. La segunda capa debe ser de pasta para lasagna; enseguida, la crema de damascos y fetas de muzzarella. Repetir una o dos veces más esas capas alternadas. Se debe usar las salsas calientes (por eso no hace falta hidratar la pasta) y terminar con una capa de crema de damascos. Espolvorear el queso rallado y las almendras fileteadas por encima de todo. También se pueden usar unos pedacitos de damasco como decoración. Llevar al horno precalentado a 200 grados durante 30 a 40 minutos. La lasagna estará lista cuando el queso se dore arriba y la pasta esté blanda (hay que fijarse con un tenedor).

10 motivos por los cuales es MUY ARRIESGADO practicar el Método DeRose

Por Leandro Sosi
  1. Puede ser que dejes de reclamar a la vida. Si pretendés llegar a ser un anciano amargado y cascarrabias, acostumbrado a reclamar hasta por quien reclama demás, es mejor que te mantengas lejos de este método.
  2. Vas a contar los minutos que faltan para el horario de tu práctica, ya que no verás la hora de reunirte con personas divertidas, inteligentes y bonitas.
  3. Puede ser que comiences a sentir un inmenso placer en cocinar o alimentarte de cosas que jamás pensaste que pudieran ser tan sabrosas y, para tu sorpresa, ¡saludables! Mucho cuidado con eso.
  4. Probablemente comenzarás a sentir más disposición en tu vida diaria: te sentirás más fuerte y más flexible, dormirás mejor, absorberás información de manera más eficiente, respirarás mejor y disiparás menos energía.
  5. Tal vez comiences a controlar más tus emociones: cuando tu jefe te dé un reto homérico frente a todo el mundo, tal vez logres responder de una manera que hasta lo haga reír. Los días de estrés profundo pueden estar contados…
  6. Puede ser que tu nivel cultural aumente sustancialmente. Podrás sentir extrañas necesidades de ir más al cine, al teatro, a shows, conciertos, bares, cafés, viajar mucho más… Mucho cuidado con este cúmulo de estímulos, puede ser muy peligroso para tu vida social y para tu autoconocimiento. (¿A quién le gustaría conocerse mejor y aprender a tomar decisiones más interesantes en la vida..?)
  7. Tal vez te tornes una persona más civilizada, más educada… tal vez nunca más provoques una discusión en el tránsito o trates con grosería a un vendedor que está pasando por un día difícil. (Si estás pensando en no ser ese tipo de persona, olvidate.)
  8. Tu poder de concentración puede mejorar. (¿Para qué, si podés ser mucho menos eficiente en tu trabajo o en tu casa?)
  9. Tus relaciones afectivas y familiares pueden llegar a ser mucho menos complicadas. (¿Y eso, para qué? ¿No son mucho mejores los desentendimientos y las groserías?)
  10. Finalmente, tu vida puede cambiar. Si te tornás una persona más dispuesta e inteligente, fuerte, flexible, experimentada, educada, civilizada, que viaja y que tiene buenas relaciones… ¿cómo vas a conseguir motivos para reclamarle a la vida?

¿De qué hablamos cuando hablamos de calidad de vida?

Concepto amplio si los hay, forma parte de uno u otro modo del vocabulario que utilizamos cotidianamente. Todos sabemos a qué nos referimos cuando mencionamos la calidad de vida, pero a la hora de definirla surgen imprecisiones y subjetividades.

Una explicación que me encanta es la que da DeRose, escritor brasileño contemporáneo especializado en este asunto: Calidad de vida es tornar la existencia menos complicada, es hacer lo que da placer, con alegría, salud y bienestar. Me parece una definición consistente, al alcance de todos los que queremos mejorar nuestra vida, no sólo para nosotros mismos sino también para influir positivamente sobre el entorno.

Pero, en la práctica: ¿qué está en nuestras manos hacer?

Una alimentación adecuada es la que nos proporciona los nutrientes necesarios para el tipo de vida que llevamos. Un buen parámetro para evaluar si estamos comiendo en forma saludable es observar cómo nos sentimos inmediatamente después: ¿pesados y lentos o ágiles y livianos? Si al terminar de comer cuesta continuar con las actividades, es señal de que sería inteligente introducir algunos  cambios.

Algunos hábitos emocionales desgastan, porque consumen muchísima energía que podríamos aprovechar para crecer. Vale la pena observarse y hacer lo necesario para modificarlos.

Podemos practicar alguna actividad corporal que disfrutemos y nos genere un cierto desafío. Movimiento, acción y autosuperación son factores insustituibles para vivir mejor. Encontrar nuestra propia motivación interna, trabajar por una causa, proponerse evolucionar, crecer y ser feliz.

Básica y simplemente, se trata de descubrir cosas que nos apasione hacer… y ¡hacerlas!

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