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Por la mañana, contracciones abdominales
29 Ene 2015

Por la mañana, contracciones abdominales

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29 Ene 2015

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cuál te propongo incorporar el Método DeROSE a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

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Es natural que prestemos poca atención a lo que hacemos apenas nos levantamos. Sin embargo, con un mínimo de atención podemos descubrir que, generalmente, es una rutina repetitiva. Mientras las neuronas se desperezan, solemos hacer exactamente todo de la misma forma, día tras día. Modificar esto conscientemente puede ser una buena idea. ¿El objetivo? Hacer espacio para incorporar algunos hábitos saludables.

Nunca me convenció pensar en “empezar el día con el pie derecho”. De hecho, no creo que haya días más o menos buenos que otros. A mí me parece que uno va creando su realidad a medida que ésta se va presentando. ¿Qué quiero decir con esto? Que si tu mañana no empezó de la mejor manera posible, está en tus manos transformar lo que queda de la jornada en una experiencia sin par.

Entonces, acá va un hábito bien simple para incluir en tu secuencia mañanera: apenas te despertás, hacé algunas series de contracciones abdominales, para estimular el funcionamiento de los órganos de la cavidad abdominal y favorecer la circulación en todo el cuerpo.

Es sencillo: de pie, con los pies separados la misma distancia que hay entre los hombros, flexioná levemente las rodillas y apoyá tus manos sobre los muslos. La espalda va a quedar un poco curvada. Completá esa curvatura bajando levemente el mentón. Exhalá y contraé con fuerza la pared abdominal (como si quisieras que tu ombligo se acerque a la espalda). Mantené esta contracción algunos segundos, sin inspirar, comprimiendo los órganos internos.

Cuando necesites inspirar, hacelo. Exhalá en seguida e iniciá un ciclo, ahora en forma dinámica. Contraé la pared abdominal con fuerza y soltá la musculatura (no hay que hacer fuerza con el abdomen hacia afuera, sino solamente dejar que se aflojen los músculos). Vamos a sumar ritmo: contraé y soltá, contraé y soltá… así, varias veces, hasta que sea necesario inspirar de nuevo.

Lo más importante es la profundidad de las contracciones; después, la velocidad. La idea es hacer esto muchas veces mientras permanecés con los pulmones vacíos, y repetirlo varias veces, siempre con la respiración coordinada.

Para superarnos, sumemos dos desafíos:

  1. contá la cantidad de contracciones que conseguiste en el ciclo inicial, y en todos los que le siguen tratá de superar ese monto (por ejemplo, empezaste con 50 contracciones, después, 55, 60 y así sucesivamente).
  2. fijá una meta total de contracciones y hacé todos los ciclos que sean necesarios para alcanzarla. ¡Sin pereza! Ese objetivo puede empezar con una cifra pequeña –digamos, 500 contracciones– e ir avanzando hasta 1500 o 2000 por día.

¿Vamos a empezar el día con todo? Después de este ejercicio intenso, estaremos listos para concretar cada cosa que nos propongamos.

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