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mayo 2015

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Una sonrisa en situaciones complicadas

Este artículo forma parte de la serie 100 maneras de desarrollar alta performance en la cual te propongo incorporar el Método DeRose a tu vida cotidiana. Si estás leyendo, es porque tal vez ya estés en contacto con nuestro Método, o al menos tenés interés en descubrir cómo potenciar todo lo que hagas: el trabajo, los estudios, tu deporte… ¡la vida!

Practicamos una filosofía que busca la evolución, ¿qué mayor placer que el de desafiarnos a hacer las cosas de un modo diferente?

10 de 100 | Una sonrisa en situaciones complicadas

Si me pidieran identificar una cualidad que tenemos en común los que practicamos el Método DeRose, una entre todas, diría: usamos y abusamos de la sonrisa.

¿De qué se ríe esta gente?

Sonreímos en la práctica, en medio de la permanencia más extensa, cuando el esfuerzo es más grande. Durante una charla, mientras estamos concentrados, cuando hacemos un examen. Sonreímos por cosas importantes, por cosas menos trascendentes y también como una forma de amenizar cualquier momento.

Recuerdo que al principio, cuando me acerqué a Nuestra Cultura, yo era muy (pero muy) seria. No entendía muy bien la sonrisa “porque sí”, como la definía en ese entonces. Incluso la asociaba a falta de lucidez (un clásico: ¿de qué se ríe esta gente? ¿Qué es tan gracioso?).

Cara de fuerza: no te necesito

Los primeros indicios de que esta puede ser la clave para pasar a través de momentos complicados estuvieron ligados a las técnicas: me dijeron que la cara de fuerza no hacía falta. Que es un condicionamiento, que apretar los labios no nos ayuda para nada. Me pareció gracioso, y sonreí. ¡Y la práctica se hizo más llevadera! Fue un descubrimiento genial: si las cosas buenas nos generan una sonrisa, la inversa también es verdad.

Años más tarde, conversando con una amiga sobre mi persistente dificultad facial (digámoslo así: yo tenía capacidades diferentes en cuanto expresar alegría en el rostro), ella me propuso un ejercicio: sonreír a las personas en la calle, sin motivo pero con mucha amabilidad. Me sentí un poco tonta, pero lo hice y… ¡magia! La mayoría respondió amigablemente. Unos pocos lo hicieron con indiferencia y los menos, pusieron cara fea. Pero aprendí algo importantísimo: la sonrisa abre puertas, predispone bien, nos ayuda a conseguir lo que queremos sin agresividad. Fundamental: sonreír baja la agresividad propia y ajena. Y es por eso que facilita las relaciones humanas.

La sonrisa y las relaciones interpersonales

Te propongo entonces una manera simple y poderosa de incorporar el Método DeRose a tu vida: sonreí más. Especialmente cuando la situación sea menos simple. Empezá en la práctica y después, en todos los momentos. Al cabo de unos días contame cómo te fue, compartí tu experiencia y juntos entusiasmemos a los que se van sumando.